Muchas veces, la gente que se dedica a la optimización de buscadores inicia una carrera frenética para situarse en las primeras posiciones de resultados. Una vez que lo consiguen, se desinflan y rebajan su interés en el posicionamiento. ¿El objetivo está cumplido?

Una vez arriba, hay que mantenerse

El objetivo de un SEO es que la página web para la que trabaja se posicione entre los primeros resultados, optimizando unas cuantas palabras clave que nos coloquen entre los primeros puestos.

Pero hay vida después de ser los primeros en Google. Y mucha. La competencia es feroz y no podemos descuidar esa buena posición que tanto nos ha costado conseguir.

La meta del posicionamiento web no es sólo aparecer los primeros y tener un determinado número de visitas cada día. Se trata de afinar ese público entrante, tratando que se acerque lo más posible al perfil de cliente que nos interesa.

Palabras clave

Escoger las palabras clave con las que pretendemos posicionar nuestra web no es una elección al azar, sino que tiene que ser parte de una estrategia bien meditada. El límite está en la rentabilidad que pretendamos conseguir gracias a esas keywords.

La elección de keywords para SEO tiene que ser supervisada casi continuamente, dado que el mercado cambia y debemos cambiar con él. Es conveniente revisar y comprobar si las palabras seleccionadas son aptas para potenciar nuestra web.

Medir el potencial de nuestro posicionamiento web es una cuestión de preferencia. Preferencia en cuanto a la rentabilidad que pretendemos conseguir. Si alcanzamos las cifras deseadas, podemos mantener la estrategia que llevamos, teniendo en cuenta los cambios de mercado que hemos mencionado. Si no los alcanzamos, tendremos que revisar que falla. Y si mejoran nuestras expectativas, amig@, sigue así porque lo estás haciendo realmente bien.

Ser el primero no lo es todo


Ser el primero en pagerank a costa de altos gastos de inversión puede ser un error si no sacamos rentabilidad a esa primera posición. Es mejor ser el tercero y tener ventas que ser el primero y “comernos los mocos”.