¿Cómo comprender cuando un grupo de comunicación quiere comprar una empresa de la que ha sido dueño, ha vendido parcialmente y ahora quiere volver a recomprar, con procesos ilícitos y “caciquianos”? Sólo si estás metido en la cabeza de Rupert Murdoch y tus ideas se entremezclan con los achaques, con perdón, de la edad.

Hace no mucho os contábamos por aquí la peculiar visión de negocio en Internet que Rupert Murdoch, el dueño de News Corporation, el grupo de comunicación dueño de periódicos como el “Daily Telegraph”, “The Times”, la cadena de televisión “Fox” o la televisión vía satélite británica BSkyB, pretendía imponer, según el cual borraría sus contenidos de los motores de búsqueda y pasaría al sistema del que “paga, entra, el que no en la puerta”.

Precisamente ahora, os hablamos del caso de BSkyB. Se trata de una plataforma de televisión digital vía satélite creada por el propio Rupert Murdoch hace unos años. Tras tomar la decisión de sacarla a bolsa, se desprendió de una buena parte de su capital (más de la mayoría) aunque se reservo la opción de nombrar “a dedo” el consejo de administración: presidente y consejeros.

Pues resulta que ahora quiere recomprar todo BSkyB, dado que el negocio le está dando buenos resultados y persigue adquirir el control total de la compañía (algo que, por otro lado, en cierta manera “ya tiene”).

La oferta es para comprar el 61% que le falta para tener el 100% del accionariado. Dicha oferta, de momento, ha sido inicialmente rechazada por insuficiente.

Hasta aquí todo podría resultar ciertamente “lógico” dentro de un panorama empresarial de compras y ventas –aun entre los mismos actores-.

La parte interesante viene cuando sabemos quién es el presidente de BSkyB, James Murdoch, hijo del propio Rupert Murdoch y candidato más que probable a suceder a su padre al frente del imperio mediático.  James es, además, presidente y consejero delegado de News Corporation para Europa y Asia, así como consejero dentro de la cúpula directiva mundial del grupo de comunicación.

Se supone, según la ley, que esta operación en bolsa requiere de comités independientes a la hora de estudiar la oferta de compra, dado que BSkyB y News Corporation son empresas socialmente vinculadas.


Dada la relación familiar del presidente de News Corporation y el de BSkyB, la independencia de tales comités parece algo confusa y turbia. Estos comités se suelen formar con consejeros independientes así como consejeros ejecutivos, los cuales, muy probablemente en el caso de BSkyB, estén controlando a los primeros.

Por tanto, es difícil entender la postura del hijo de Rupert Murdoch, poniendo trabas a la compra de una empresa de la que es presidente y de la que va a volver a serlo con mucha seguridad.

Y para “marear la perdiz” aún más, los independientes nunca lo son tanto, puesto que la alargada sombra de Murdoch padre está presente, y nunca elige representantes en sus consejos que no sepan cómo proteger sus intereses.

En mi opinión, en un momento en el que la transparencia informativa es una exigencia para cualquier empresa, y más con el poder de internet, capaz de difundir una noticia a nivel mundial en unos minutos, Rupert Murdoch y su hijo deberían pensar que no viven en los años 80 y que pueden hacer lo que les dé la gana –aunque al final lo van a hacer-.

Al final todo parece una pantomima en la que, desgraciadamente para el resto de accionistas, algunos van a salir muy mal parados.

Si yo fuese ese accionista de BSkyB, comenzaría a echar currículums.

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